Había una vez un niñito rubito y de grandes ojos azules que vivía en el norte del mundo. Todo era llano, el horizonte acababa donde no llegaba su vista. Su alrededor estaba cubierto por una espesa capa de nieve y el sol salía unas pocas horas, para recordar que aún no había desaparecido del todo.
¿Os imaginais a este niño finlandés viajando al mediterraneo? Aún recuerdo lo impactada que me quedé cuando volví a Barcelona y ví que teníamos montañas. Esta vez me parecían diferentes. Había casas y edificios en ellas, y de vez en cuando alguién había sido misericordioso con algún árbol que aún se mantiene en pie.
Cuando no hay montañas, todo es llano y se ve el final o si más no, el final lo marca tu vista, no algo externo.
Volviendo aquí, me he encontrado montañas, las montañas políticas que quieren que el futuro de la informática en España quede desdibujado. Ninguna ley marcará cuales son las competencias educativas de estos estudios, y el BOE que lo define hoy en día quedará obsoleto por la entrada en vigor de la nueva ley en educaciones superiores. Así que ya ven amigos, vivo en un país en el cual nos encanta destruir las auténticas montañas y construir nuevas, las que realmente impiden el camino.
Creo que ya es hora que me despida, pues yo superé una montaña de este pico que es la vida. Mi estancia fuera ha acabado teniendo el peso de una montaña pero las ventajas de una llanura.
Gracias a todos aquellos que me han leido. Siempre quise ser escritora, pero nunca he tenido la valentía para hacerlo, quizás algún día suba esa montaña.
Y cúal es la conclusión de estos meses, despues de Erasmus. Pues que aquí poco cambia, todo es rutina. Nos cuesta más movernos y abrirnos a los demás, nos perdemos muchas cosas.
Hay veces en la vida que nos encontramos delante de una gran decisión como casarse, tener hijos, cambiar de trabajo, comprarse un piso o pensar qué hacer para cenar. Pues hace unos meses yo me tuve que plantear una gran decisión. Dejar Finlandia o quedarme allí a ver si encontraba un buen trabajo y acababa la carrera. ¿Cual creeis qué tomé?
Pues no sé si mi decisión ha sido la mejor o la peor, pero en cierta manera no me arrepiento. Finalmente, despúes de por primera vez en mi vida no sudar en un verano o comer sandía y melón, decidí volver a Barcelona para aclararme. Quizás este blog tendría que estar ya muerto, pero no os pasa con la gran mayoría de blogs erasmus qué buscais como es el retorno y en ninguno se explica. Aquí, quizás por mi afición a escribir, quiero darle unos meses más de vida a este blog para intentar contestar la pregunta que yo y muchos de vosotros os hareis o os habreis hecho. ¿Cómo es la vida despúes del Erasmus?
Partamos de un caso típico, en el cual te vas fuera a acabar o casi rematar la carrera. Pues a la vuelta, te espera una especie de vacío. Es como si tienes una tierra que vas cultivando y de repente te vas de vacaciones por un largo tiempo. A la vuelta, hay que volver a arrancar hierbas, arar y dejar bien la tierra para poder plantar de nuevo. Y en este caso se te plantea la siguiente pregunta. ¿Quiero plantar lo mismo que antes o voy a sembrar algo diferente? En mi caso, mi vida anterior se centraba en cau, uni y curro al menos desde hacía 3 años. A la vuelta me encuentro con 2 asignaturas y mucho tiempo libre. En un principio no quería trabajar durante una temporada, pero no puedo quedarme en casa viendo a Ana Rosa. Asi que decidí buscar un curro, por el momento tengo alguna entrevista. Busco un sitio nuevo y cosas nuevas. Aumentar mi experiencia profesional y no acabar teniendo la vida de antes. Y me planteo por otra parte si quiero o no volver al cau. Es gratificante pero por otra parte implica muchísimas horas. Así que finalmente decido que no.
Despues de vivir fuera, me han vuelto a entrar ganas por aprender inglés y decido ir a apuntarme a una escuela, problema: no hay horas que cuadren con el nivel que yo tengo. Bueno mala suerte... Por otra parte decido apuntarme a salsa, pero nada plan arruinado, esta vez porque mi pareja de baile me abandona por el baloncesto. Así que las cosas no son fáciles.
Por contra, al menos tengo buenos amigos con los que pasarmelo bien. Y es que desde que he llegado no he parado. Un día en Barcelona, fiesta del Quinto y al siguiente día para el pueblo. Unas fiestas de Aranda por todo lo alto, las mejores que he vivido y vuelta aquí. Juntando Mercé, visita Alberto y día en Sitges, la cosa no podía empezar mejor.
Esta entrada la tengo escrita desde hace tiempo aunque aún no la haya subido...
Siempre he pensado que el año no comienza el 1 de Enero. Mis años hasta el momento han comenzado en Septiembre, cuando después del curso escolar y las vacaciones, todo vuelve ha empezar. Hoy he presentado el proyecto de final de carrera en el departamento que he estado trabajando. Lo mismo han hecho otros amigos míos que justamente dejan Finlandia el mismo día que yo. Y después de la presentación me han entrado unas ganas enormes de llorar, como ha ido bien, ya está, esto se acaba. Has presentado tu proyecto! Y ahora se cierra una etapa de un año y empieza otra nueva. Esta noche tendría que comer 12 uvas y pedir un deseo. Estoy ya aquí sin casa, con mis pertinencias esparcidas entre oficina y casa de René, y poco a poco despidiendome de mi segundo país. De este lugar dónde por primera vez he hecho muchas cosas. Experiencia irrepetible e inolvidable, grabada con montones de Gigas de fotos y amigos esparcidos por Europa. Es entre melancolia, excitación y cansancio. Es un deseo de poder tener un gadget del Doraemon, en el que de repente puedas crear puertas que conecten mundos paralelos, personas, momentos y lugares. Puertas que te permitan viajar a tus lugares favoritos, y cambiar en un click cuando deseas echar una mirada atrás.
El lunes dejé mi habitación, y de repente vaciándola me dí cuenta de que ya no me pertenecía, ya no era yo. Era blanca e impersonal, vacía. Entonces te das cuenta, de que se debe valorar el momento, porque sólo cuando te vas, valoras cada segundo y te repites: "Esta es la última vez que...iré al super de Kannelmaki, veré la puesta de sol, dormiré aquí". Y todo se vive más intensamente.
Y en el ocaso de cada viejo día me quedo embelesada mirando como el cielo puede ser tan bello, como los tonos se van degradando y el movimiento del sol, el tiempo, va cambiando el atardecer y matándolo poco a poco por la absoluta oscuridad. Como si de repente, en una vívida paleta de pintor cayera un bote de pintura negra.
Siempre he pensado si en Barcelona tenemos estos atardeceres y miramos tanto al suelo y al frente que no vemos lo que hay sobre nosotros. Pero definitivamente no, estos atardeceres pertenecen a este mundo. E intento no olvidarlos, grabar lo que siento y veo en esos momentos, pero no es igual. Ni mi cámara puede captar lo que mis ojos también imperfectos captan.
Bueno pues como el mismo título dice este ha sido uno de los fin de semanas más alternativos de los que he vivido en Helsinki. Y además, es el penúltimo para mi y fue el último para Celine y David. Parece mentira lo rápido que pasa el tiempo cuando se es feliz, rotundamente puedo asegurar que este ha sido el año más intenso y rápido de mi vida. Pero bueno, a lo que ibamos.
El viernes en Helsinki se cocía algo. Las calles estaban llenas de fineses y por primera vez después de Vappu, se respiraba en el centro un ambiente festivo. ¿Qué estaba pasando? Básicamente que la cultura y la música se echó a la calle, y no hay nada que pueda mover más a la gente. Así que allí nos dirijimos. En el parque del Finlandia Tallo había conciertillos, tenderetes de comida, un taller de costura a lo diseña tu estilo con ropa de segunda mano. Eso me llamó mucho la atención: tú eliges una prenda y ciertos accesorios, como por ejemplo botones y allí tenían a gente cosiendo con máquinas. Por cierto, era para una ONG!
Hablamos, bebimos y poco nos movimos del sitio. Pero finalmente, me fuí con Outi a dar una vuelta y acabamos encontrando un lugar en el que recreaban una playa y había un grupo con un banjo, violín, contrabajo, bajo y dos chicas cantando. El sitio estaba rodeada por unos arbustos y bombillas de colores. Creando mucha magia en el ambiente. Aquí una foto de parte del grupo que fuimos pa que mi madre no piense que me he quedao sola en Helsinki ;)

Y bueno, después del viernes, vino un sábado tranquilo de levantarse tarde, leer algo del proyecto, ver alguna peli y volver a salir. Primero empezamos juntándonos todos en Leppavara, para dirigirnos luego al centro y de allí coger un bus hasta el punto H donde a una hora X nos venían a buscar pa ir a una fiesta clandestina. Llegaron algunos organizadores, nos hicieron ir hasta un descampado y desde unas escaleras un tío fumando como un carretero y totalmente vestido de negro empezó la función. "Bienvenidos amiguitos del Techno, todo lo que hagais ahí dentro está bajo vuestra responsabilidad. Y ahora, si quereis que os muestre el camino colaborar algo con la causa. No os podeis ir cuando querais, hay unas horas de entrada y salida, así que respetad las normas". Así que abrí el monedero y encontré unos 60 centimos en monedas y eso fue todo. Entonces empezamos a andar unos cinco minutos más hasta que llegamos a una fábrica. El amiguito del techno se pone en la puerta y todos le damos la mano. Entonces entramos a un primer piso con mucho humo, gente hablando y un rollo bastante de tranquis, eso sí la música ya se escuchaba.

El segundo piso, en verdad estaba debajo de la entrada y era una sala grande y oscura, con humo también y un DJ pinchando música. Pongo una foto del curioso lugar.


Por segunda vez mi hermana ha repetido visita a Finlandia. Por desgracia, este verano no ha sido de los mejores y no han podido disfrutar de días con sol radiante, pero igualmente la naturaleza no deja de ser asombrosa.
Mientras yo seguía con el interminable proyecto, ella y su novio viajaron hasta Savolinna, lugar donde hay un castillo en una isla y más tarde a Linnasari, un parque natural donde hay lugares de acampada gratuitos y al cual se llega por barco. Algo de finés básico relacionado con las palabras anteriores:
Linna: Castillo
Sari: Isla
Más tarde yo me uní a ellos el fin de semana y decidimos ir a visitar la antigua capital finlandesa de Turku, llamada Abo en sueco. Puedo decir que de las ciudades finlandesas puede ser una de las más interesantes. Hay un castillo que data de la época medieval y en el que nos pasamos al menos 3 horas, al final sólo deseabamos que se acabara el museo. La verdad es que el castillo está en muy buen estado, aunque tienen alguna exposición un poco incoherente, vamos puesta ahí de relleno. Como por ejemplo los Mummis que pintan en un castillo?

Por otra parte, el segundo lugar a visitar es la catedral. Diría que es la iglesia de Finlandia que más me ha recordado al gótico. Para ser luterana, está bastante decorada y las vidrieras tienen dibujos. Es bonito bajar por el río hacía el puerto desde la catedral, y ver los barcos restaurantes y el paseo. Desgraciadamente el fin de semana que estuvimos allí no paró de llover, así que estaba todo bastante vacío como podeis comprender.

El camping estaba muy bien, tenía playa y estaba apartado de la ciudad.
Desde hace muchos años cada 1 de agosto me he asomado al balcón y contemplado Barcelona en su silencioso despertar. Aún respirando el frescor de la mañana y despidiendome en silencio de mi ciudad. Como dijo Buñuel: "mi cine y yo no hubieramos sido los mismos sin los veranos en Calanda". Igualmente yo afirmo que yo no sería la misma sin mis veranos en la meseta castellana. Este año no sólo mis costumbres se han visto alteradas, también las de mis padres que han decidido venir a visitarme a Helsinki junto a mis tios. Puedo afirmar que de todas las visitas son las que más días han pasado aquí y por tanto se han acabado familiarizando con la ciudad. Además no ha podido faltar la típica visita, casi obligada, a Tallin.

Y por último, para impregnarse realmente del espíritu finlandés, unos días en un cottage perdido en el mapa y cerca de un lago. Mala suerte que el tiempo no ha acompañado, pues aquí ya es otoño y no para de llover.
